
Y después de tanto esperar estaba allí, Desnuda…. Frente a El…
Desde el momento en que nos encontramos, su mirada directa y profunda estudiaba mi cuerpo, la sentía recorriendo mis rincones, casi tocándome… yo me arropaba con el bullicio y el agite de la llegada, los trámites, la gente… Pero había entrado en la habitación y cuando escuche cerrarse la puerta, comprendí que ya no podía huir y que realmente mis pies no querían moverse de allí.
Había dicho pocas cosas desde que nos encontramos, nerviosa y excitada esperaba con ansiedad sentirle, quería pedírselo, pero me limite a quedarme allí, de pie, esperando sus órdenes.
-“Ven aquí” Le escuche decir y entonces me di cuenta que estaba sentado en un sillón y me hablaba.
Por primera vez vi su cuerpo desnudo frente a mi, y frene el impulso de correr a sentirle en mi piel, camine hasta quedar frente a El… y entonces me dijo –“arrodíllate y déjame sentir que tan bien puedes usar tu boca para mi placer”
Al arrodillarme pude sentir el frío del piso en mis rodillas y mientras mi cara se acercaba a su cuerpo, disfrutaba el olor que iba arropándome, el calor que iba sintiendo.
Deje que mi cara se quedara allí, entre sus piernas, sin abrir mi boca... solo respirando, llenándome de su olor, de la realidad de su presencia, de mi propio deseo por seguir.
Pero la urgencia de mi deseo abrió mis labios y comencé a sentirle en mi boca… mi lengua se esmeraba en recorrerle lentamente, reconociéndole, sintiendo los pliegues de su piel, entrando a cada segundo un poco mas, invadiendo mi boca, llenándome…
Su mano se poso en mi nuca... sosteniendo... guiando el ritmo… pero yo me deleitaba en la lentitud de mis labios al recorrerle, en la humedad que dejaba mi lengua al acariciarle, y que luego dejaba que rozara en mi cara para que mi propia piel quedara húmeda…
Poco a poco le sentí crecer y endurecerse en el calor de mi boca, y a medida que le sentía invadirla, costaba mas y mas abarcarlo todo, mi ansiedad jugaba conmigo y ya no le recorría con tanta lentitud... mis labios le buscaban, y mi cara se enterraba hasta sentirle rozar mi garganta… (Respira por la nariz) me decía a mi misma, para poder sentirle mas tiempo… pero mi cuerpo reaccionaba y al sentir la arcada acercarse, me quitaba presurosa para seguir en un roce constante que ya involucraba mis labios y mis manos, porque con ellas, recorría sus testículos, sus muslos y a ratos le masturbaba porque mi lengua se quedaba rozando su glande y sintiendo como una gota de su humedad premiaba mi placer.
Me desesperaba tenerlo allí para mi… mi boca le buscaba, incluso mi garganta disfrutaba cuando mi cuerpo se tensaba en una arcada incontrolable, que llenaba mi rostro de lágrimas y dejaba que los hilos de saliva al salir de mi boca, corrieran por mi barbilla…
Cuando le sentía en mi garganta buscaba mover mi cara, para que sintiera como rozaba las paredes de mi cuerpo, húmedas, con tanto deseo como el que invadía mi entrepierna empapada.
Y eso imaginaba cuando le sentía en mi boca… por eso me apretaba a su cuerpo aunque las arcadas se hicieran presentes, porque en cada arcada le sentía entrar un poco mas... me ahogaba, mis ojos le buscaban suplicantes por un poco de aire, pero sus manos se apretaban a mi nuca, mi cara se movía desesperada brindándole un placer exquisito al ver mi lucha, y sentir como cada parte de su miembro iba rozándose con mi lengua, mi garganta, mi saliva, mis labios.
Cuando finalmente soltó mi cabeza, abrí la boca buscando un poco de aire, pero su mano volvió a sujetarme y aferrarse a mi cabeza en un vaivén que me permitía respirar cortos instantes…
Usted se rozaba contra mi cara, a estas alturas sudada, llena de mis lágrimas, de mi saliva y de su humedad…
Deseaba sentir como se corría... pero sabía que no me lo daría fácilmente…
Intentando recuperar el aliento, deje que mi boca bajara a sus testículos, que mi lengua les recorriera, que mi boca se abriera para sentirle dentro, que la saliva los inundara… Sentía la humedad de mi propia saliva que corría por los pliegues de su piel y seguí su recorrido hasta llegar a un punto que mi placer esperaba… Su culo
Allí, frente a mi… mientras mis manos seguían masturbándole suavemente, mi cara busco espacio entre sus nalgas para que mi lengua recorría su culo poco a poco, para sentirlo abrirse, para sentir el sabor que un poco acido invadía cada papila, mi cara, enterrada en su rincón vuelve a respirar agitada, pero esta vez no me quito, dejo que su olor me invada totalmente, dejo que cada respirar me llene de Usted y mi lengua busca salir mas y mas de mi boca, para sentir que entra en su cuerpo y le disfruta…
Un gemido escapa de sus labios y siento como se contraen sus músculos… Es hora de volver a saborearle…
Doy unos cuantos lametazos a su culo, como las perras cuando buscan saciar su sed y ya no sigo masturbándole, porque ahora será mi boca la que se encargue nuevamente.
Estoy ansiosa, excitada, ya no me importa que me ahogue, ahora quiero que me use, que me penetre con fuerza, que me haga sentir que usted es mi aire… Siento al respirar el olor aun de su culo, porque mi piel esta lleno de el... y comienzo a apretar con mis labios mientras subo y bajo con mas intensidad… mientras dejo que su glande roce mi garganta y luego mi lengua lo acaricio, mientras mis manos aprietan sus testículos y mis dedos se deslizan hasta alcanzar su culo y atrevidos buscan refugio en el
Trago al sentirle en mi garganta para que pueda ir entrando un poco mas y mas…hasta que siento que su cuerpo se tensa y apresuro mis movimientos, quiero que se derrame en mi boca… lo deseo… lo ansío..
Cierro mis ojos y los aprieto con fuerza, siento que viene su orgasmo a invadir mi boca, debo recibirle como se merece… y aunque mi cuerpo luche por alejarse su mano me sostiene y sin piedad me aprieta a su cuerpo como desearía que se apretara a mi entrepierna para derramarse en mi y convertirme en su propiedad, marcarme, y que su semen me bautice o me glorifique como el vino consagrado en el Altar de mi entrega.
Desespero, desaparece todo, falta el aire… y entonces me suelta… y quedo allí, de rodillas, sudorosa, agotada, con su semen que invade mi garganta y en mi ahogo sube por mis cavidades nasales… Usted esta allí, en el sillón, recostado… con los ojos cerrados... Saboreando aun su placer…
Me acerco con humildad y dejo que mi lengua le recorra, limpiando con mi saliva toda la humedad que quedo… y recuesto mi cara en sus muslos, mientras mi respiración se normaliza y siento su mano posarse en mi cabeza…
Este es mi camino…
Desde el momento en que nos encontramos, su mirada directa y profunda estudiaba mi cuerpo, la sentía recorriendo mis rincones, casi tocándome… yo me arropaba con el bullicio y el agite de la llegada, los trámites, la gente… Pero había entrado en la habitación y cuando escuche cerrarse la puerta, comprendí que ya no podía huir y que realmente mis pies no querían moverse de allí.
Había dicho pocas cosas desde que nos encontramos, nerviosa y excitada esperaba con ansiedad sentirle, quería pedírselo, pero me limite a quedarme allí, de pie, esperando sus órdenes.
-“Ven aquí” Le escuche decir y entonces me di cuenta que estaba sentado en un sillón y me hablaba.
Por primera vez vi su cuerpo desnudo frente a mi, y frene el impulso de correr a sentirle en mi piel, camine hasta quedar frente a El… y entonces me dijo –“arrodíllate y déjame sentir que tan bien puedes usar tu boca para mi placer”
Al arrodillarme pude sentir el frío del piso en mis rodillas y mientras mi cara se acercaba a su cuerpo, disfrutaba el olor que iba arropándome, el calor que iba sintiendo.
Deje que mi cara se quedara allí, entre sus piernas, sin abrir mi boca... solo respirando, llenándome de su olor, de la realidad de su presencia, de mi propio deseo por seguir.
Pero la urgencia de mi deseo abrió mis labios y comencé a sentirle en mi boca… mi lengua se esmeraba en recorrerle lentamente, reconociéndole, sintiendo los pliegues de su piel, entrando a cada segundo un poco mas, invadiendo mi boca, llenándome…
Su mano se poso en mi nuca... sosteniendo... guiando el ritmo… pero yo me deleitaba en la lentitud de mis labios al recorrerle, en la humedad que dejaba mi lengua al acariciarle, y que luego dejaba que rozara en mi cara para que mi propia piel quedara húmeda…
Poco a poco le sentí crecer y endurecerse en el calor de mi boca, y a medida que le sentía invadirla, costaba mas y mas abarcarlo todo, mi ansiedad jugaba conmigo y ya no le recorría con tanta lentitud... mis labios le buscaban, y mi cara se enterraba hasta sentirle rozar mi garganta… (Respira por la nariz) me decía a mi misma, para poder sentirle mas tiempo… pero mi cuerpo reaccionaba y al sentir la arcada acercarse, me quitaba presurosa para seguir en un roce constante que ya involucraba mis labios y mis manos, porque con ellas, recorría sus testículos, sus muslos y a ratos le masturbaba porque mi lengua se quedaba rozando su glande y sintiendo como una gota de su humedad premiaba mi placer.
Me desesperaba tenerlo allí para mi… mi boca le buscaba, incluso mi garganta disfrutaba cuando mi cuerpo se tensaba en una arcada incontrolable, que llenaba mi rostro de lágrimas y dejaba que los hilos de saliva al salir de mi boca, corrieran por mi barbilla…
Cuando le sentía en mi garganta buscaba mover mi cara, para que sintiera como rozaba las paredes de mi cuerpo, húmedas, con tanto deseo como el que invadía mi entrepierna empapada.
Y eso imaginaba cuando le sentía en mi boca… por eso me apretaba a su cuerpo aunque las arcadas se hicieran presentes, porque en cada arcada le sentía entrar un poco mas... me ahogaba, mis ojos le buscaban suplicantes por un poco de aire, pero sus manos se apretaban a mi nuca, mi cara se movía desesperada brindándole un placer exquisito al ver mi lucha, y sentir como cada parte de su miembro iba rozándose con mi lengua, mi garganta, mi saliva, mis labios.
Cuando finalmente soltó mi cabeza, abrí la boca buscando un poco de aire, pero su mano volvió a sujetarme y aferrarse a mi cabeza en un vaivén que me permitía respirar cortos instantes…
Usted se rozaba contra mi cara, a estas alturas sudada, llena de mis lágrimas, de mi saliva y de su humedad…
Deseaba sentir como se corría... pero sabía que no me lo daría fácilmente…
Intentando recuperar el aliento, deje que mi boca bajara a sus testículos, que mi lengua les recorriera, que mi boca se abriera para sentirle dentro, que la saliva los inundara… Sentía la humedad de mi propia saliva que corría por los pliegues de su piel y seguí su recorrido hasta llegar a un punto que mi placer esperaba… Su culo
Allí, frente a mi… mientras mis manos seguían masturbándole suavemente, mi cara busco espacio entre sus nalgas para que mi lengua recorría su culo poco a poco, para sentirlo abrirse, para sentir el sabor que un poco acido invadía cada papila, mi cara, enterrada en su rincón vuelve a respirar agitada, pero esta vez no me quito, dejo que su olor me invada totalmente, dejo que cada respirar me llene de Usted y mi lengua busca salir mas y mas de mi boca, para sentir que entra en su cuerpo y le disfruta…
Un gemido escapa de sus labios y siento como se contraen sus músculos… Es hora de volver a saborearle…
Doy unos cuantos lametazos a su culo, como las perras cuando buscan saciar su sed y ya no sigo masturbándole, porque ahora será mi boca la que se encargue nuevamente.
Estoy ansiosa, excitada, ya no me importa que me ahogue, ahora quiero que me use, que me penetre con fuerza, que me haga sentir que usted es mi aire… Siento al respirar el olor aun de su culo, porque mi piel esta lleno de el... y comienzo a apretar con mis labios mientras subo y bajo con mas intensidad… mientras dejo que su glande roce mi garganta y luego mi lengua lo acaricio, mientras mis manos aprietan sus testículos y mis dedos se deslizan hasta alcanzar su culo y atrevidos buscan refugio en el
Trago al sentirle en mi garganta para que pueda ir entrando un poco mas y mas…hasta que siento que su cuerpo se tensa y apresuro mis movimientos, quiero que se derrame en mi boca… lo deseo… lo ansío..
Cierro mis ojos y los aprieto con fuerza, siento que viene su orgasmo a invadir mi boca, debo recibirle como se merece… y aunque mi cuerpo luche por alejarse su mano me sostiene y sin piedad me aprieta a su cuerpo como desearía que se apretara a mi entrepierna para derramarse en mi y convertirme en su propiedad, marcarme, y que su semen me bautice o me glorifique como el vino consagrado en el Altar de mi entrega.
Desespero, desaparece todo, falta el aire… y entonces me suelta… y quedo allí, de rodillas, sudorosa, agotada, con su semen que invade mi garganta y en mi ahogo sube por mis cavidades nasales… Usted esta allí, en el sillón, recostado… con los ojos cerrados... Saboreando aun su placer…
Me acerco con humildad y dejo que mi lengua le recorra, limpiando con mi saliva toda la humedad que quedo… y recuesto mi cara en sus muslos, mientras mi respiración se normaliza y siento su mano posarse en mi cabeza…
Este es mi camino…

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